Camina en Fe
Hay momentos en los que nuestra fe se ve enfrentada a la duda, al dolor, a la angustia y a circunstancias que intentan hacernos retroceder. Podemos reconocer que, aunque amamos a Dios, todavía existen áreas de nuestra vida en las que no hemos confiado completamente en Él. Quizás hemos entregado algunas cosas, pero seguimos intentando controlar otras; quizás creemos en Su poder, pero cuando llega una situación difícil comenzamos a cuestionar si realmente veremos un cambio. Sin embargo, Dios nos llama a reconocer dónde estamos hoy y, desde ese lugar, comenzar a caminar en una fe más firme. No se trata de aparentar que todo está bien, sino de acercarnos a Él con un corazón dispuesto a creer, obedecer y descansar en Su Palabra.
La fe que Dios ha puesto en nosotros no está destinada a permanecer escondida. Es una fe preciosa que debe ser ejercitada en medio de nuestras circunstancias, decisiones y procesos. Muchas veces esperamos sentirnos completamente seguros para dar un paso, pero la fe precisamente nos invita a confiar en Dios aun cuando no podemos ver el resultado final. Caminar al cien por ciento en la fe que tenemos hoy significa dejar de permitir que el temor determine nuestras decisiones y comenzar a darle mayor peso a lo que Dios ha dicho que a lo que nuestras circunstancias parecen decir. Nuestra confianza no está fundamentada en la ausencia de problemas, sino en el carácter de un Dios que permanece fiel.
También hay cargas emocionales que pueden intentar ocupar un lugar permanente en nuestro corazón: la tristeza, la angustia, la amargura, el desánimo y tantas preocupaciones que poco a poco pueden robarnos la esperanza. Llevar estas cargas delante de Dios no significa negar lo que sentimos, sino reconocer que no tenemos que enfrentarlo todo solos. Hay un lugar donde podemos rendir nuestro dolor, nuestras preguntas y nuestras debilidades. Cuando volvemos nuestro corazón hacia Dios y permitimos que Su Palabra transforme nuestra manera de pensar, comenzamos a mirar nuestras circunstancias desde una perspectiva diferente. Lo que antes parecía ser el final puede convertirse en una oportunidad para experimentar Su fidelidad de una manera nueva.
Hoy puede comenzar un nuevo tiempo, pero ese nuevo tiempo también requiere una respuesta de nuestra parte. Dios nos invita a avanzar, a confiar y a utilizar esa fe que ya ha depositado en nuestro corazón. Tal vez no tengas todas las respuestas, tal vez todavía existan situaciones que no han cambiado y quizá el camino delante de ti no sea completamente claro. Aun así, puedes dar el próximo paso. Puedes volver a creer, volver a obedecer, volver a buscar Su presencia y decidir que aquello que antes ocupaba el lugar de Dios en tu corazón ya no tendrá el control. La fe no significa que sabemos exactamente cómo terminará la historia; significa que sabemos quién está con nosotros mientras la historia se desarrolla.
Que esta oración sea también una invitación a examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿en qué área necesito confiar nuevamente en Dios? ¿Qué estoy tratando de controlar que necesito entregarle? Hoy podemos comenzar desde el nivel de fe en el que estamos y permitir que Dios nos lleve a crecer. No importa cuánto tiempo hayas estado luchando, ni cuántas veces hayas sentido que tu fe se debilitó; puedes acercarte nuevamente a Él. Su Palabra sigue siendo firme, Su presencia sigue siendo real y Su fidelidad no depende de nuestras circunstancias. Que puedas caminar con una fe renovada, dejando atrás aquello que ha intentado detenerte y avanzando hacia lo que Dios tiene delante de ti. Hay un nuevo tiempo cuando decidimos confiar en Él y caminar por fe.





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