Fe en temporada de restauración
- Pastor Otoniel Font

- Apr 22
- 2 min read
Cuando alguien te pregunte qué aprendiste hoy, la respuesta puede parecer sencilla pero es profundamente desafiante: fe como las papas. Es una fe que no depende de ver resultados inmediatos, sino de atreverse a sembrar aun cuando el terreno no parece prometedor. Es decidir avanzar, tomar decisiones y confiar en Dios incluso cuando no hay evidencia visible de cambio. Es esa clase de fe que no se detiene por la lógica, sino que se sostiene por la convicción de que Dios sigue obrando en lo invisible.
Este tipo de fe no es pasiva, es activa. Es una fe que se mueve en medio de la incertidumbre, que decide obedecer aunque no haya garantías humanas. Es como sembrar en tierra seca con la certeza de que la promesa de Dios es más grande que la condición actual. Muchas veces queremos esperar a ver señales antes de creer, pero la verdadera fe bíblica funciona al revés: primero crees, luego ves. Y en ese proceso, Dios forma el carácter, la paciencia y la dependencia.
Cuando miramos el día de Pentecostés, entendemos que no fue solo un evento espiritual aislado. Fue el cumplimiento de una promesa profética que venía gestándose desde el libro de Joel. Pedro mismo lo confirma cuando dice que aquello que estaban viviendo era lo que había sido anunciado por el profeta. Pero antes del derramamiento del Espíritu, Dios ya había hablado de restauración. Restauración no solo espiritual, sino también integral: tiempos donde lo que fue dañado comenzaría a ser levantado nuevamente.
Joel profetiza algo poderoso: Dios promete restaurar los años que fueron consumidos por la pérdida, la opresión y la devastación. Orugas, langostas y todo aquello que simboliza destrucción no tienen la última palabra. Antes de la llenura del Espíritu, hay una declaración de restitución. Esto nos muestra que el mover de Dios no es limitado a lo espiritual solamente, sino que también alcanza lo económico, lo emocional y lo social. Dios no solo llena, Dios también restaura.
Por eso, aunque no haya evidencia externa inmediata, tú tienes que aprender a discernir lo que Dios ya está haciendo en lo invisible. La restauración no siempre hace ruido, pero sí avanza. La fe “como las papas” es esa fe que sigue sembrando en medio del proceso, confiando en que lo que Dios prometió está en camino. Y aunque hoy no lo veas completo, ya está en movimiento. Porque cuando Dios promete restaurar, el cielo ya comenzó a trabajar a tu favor.




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