Hasta Completarlo
- Pastor Otoniel Font

- 6 days ago
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Hay momentos en la vida en los que seguir adelante parece más difícil que renunciar. El cansancio llega, las fuerzas disminuyen y las circunstancias parecen decirnos que abandonemos el sueño, el llamado o la asignación que Dios puso en nuestro corazón. Todos hemos estado en ese lugar donde el desánimo toca la puerta y las voces de la duda intentan convencernos de que ya hicimos suficiente. Pero la fe no se demuestra cuando todo es fácil; la fe se revela cuando decides permanecer firme aun cuando todo dentro de ti quiere rendirse. Hay temporadas en las que el mayor acto de obediencia es simplemente levantarte una vez más y decir: “No voy a renunciar”.
La expresión “Vive Jehová y vive tu alma” representa una determinación inquebrantable. Es una declaración que nace de una convicción profunda de que mientras haya vida, todavía hay propósito. Significa que mientras Dios me dé aliento, seguiré persiguiendo aquello que Él me llamó a hacer. No importa cuántas veces el camino se vuelva difícil, cuántas puertas se cierren o cuántas personas dejen de creer en mí. Mi compromiso no depende de las circunstancias; depende de la palabra que Dios habló sobre mi vida. Cuando alguien entiende esto, deja de vivir por emociones y comienza a vivir por convicciones.
Muchas veces queremos grandes promesas, pero no queremos atravesar los procesos que las acompañan. Queremos la recompensa sin la perseverancia, el milagro sin la espera y el propósito sin el sacrificio. Sin embargo, todo lo que Dios llama también demanda persistencia. Los hombres y mujeres que marcaron la historia de la fe fueron personas que se negaron a abandonar su asignación. No fueron perfectos, pero fueron persistentes. Se cansaron, lloraron y enfrentaron oposición, pero siguieron caminando. Entendieron que la victoria no siempre pertenece al más fuerte, sino al que se niega a detenerse.
Por eso, cada vez que la idea de renunciar llegue a tu mente, necesitas responder con una declaración de fe. Debes recordar que el llamado de Dios es más grande que tu cansancio y que Su propósito es más poderoso que tus momentos de debilidad. Hay sueños que solo se cumplen porque alguien decidió seguir un día más. Hay promesas que se manifiestan porque una persona se negó a abandonar la carrera. Tal vez no veas resultados inmediatos, pero cada paso de obediencia te acerca al destino que Dios preparó para ti.
Haz de esta declaración una bandera para tu vida: “Vive Jehová y vive tu alma que voy a completar lo que Dios me pidió”. Mientras haya aliento en tus pulmones, sigue creyendo, sigue construyendo, sigue sirviendo y sigue persiguiendo aquello que Dios puso en tu corazón. Si es necesario, morirás persiguiendo el propósito, pero nunca vivirás habiendo renunciado a él. Porque las personas que dejan huella no son las que nunca enfrentaron dificultades; son las que decidieron terminar la carrera que Dios les encomendó.




VIVE JEHOVÁ Y VIVE TU ALMA, QUE VOY A COMPLETAR LO ÉL SEÑOR QUIERE QUE YO HAGA
AMÉN 🙏😘🙏