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La Narrativa Que Crees


Hay momentos en la vida en que recibimos noticias tan dolorosas que parecen capaces de detenerlo todo. Jacob recibió la noticia de que José había muerto, y cualquier padre en su lugar habría salido corriendo a buscar el cuerpo, a confirmar los hechos o a encontrar alguna respuesta. Sin embargo, la Biblia no nos muestra a Jacob haciendo eso. No lo vemos actuando por impulso ni dejándose arrastrar completamente por la desesperación. Esa reacción es sorprendente porque nos enseña una gran verdad: no siempre son las circunstancias las que determinan nuestro futuro, sino la narrativa que construimos en nuestra mente acerca de ellas. La manera en que interpretamos lo que nos sucede tiene el poder de impulsarnos o de paralizarnos.


Muchas personas han permitido que una experiencia dolorosa se convierta en la historia que define toda su vida. Un fracaso les hizo pensar que nunca volverían a levantarse. Un rechazo les hizo creer que no son suficientes. Una pérdida les hizo concluir que todo terminó para ellos. Pero Jacob había desarrollado una mentalidad diferente desde mucho antes. Aunque cometió errores, aunque actuó incorrectamente en ocasiones y aunque enfrentó consecuencias difíciles, había algo que estaba profundamente arraigado en su interior: la convicción de que había un propósito grande sobre su vida. Había una narrativa dentro de él que seguía repitiendo que Dios tenía algo más para su futuro.


Desde joven, Jacob creció con la idea de que estaba destinado para algo mayor. Esa narrativa lo acompañó en medio de conflictos, engaños y momentos de soledad. Incluso cuando se encontraba huyendo de su casa, cansado y sin saber qué ocurriría después, no tuvo una pesadilla de destrucción, sino un encuentro con Dios. Allí recibió la confirmación de que el Señor estaría con él, lo bendeciría y lo prosperaría. Mientras las circunstancias parecían decirle que estaba solo y que había arruinado su vida, la voz de Dios le recordaba una narrativa completamente diferente: “Yo estoy contigo y aún tengo planes para ti”.


Lo mismo ocurre con nosotros. Cada día vivimos entre dos voces. Una voz nos recuerda nuestros errores, nuestras caídas y todo lo que salió mal. La otra voz nos recuerda las promesas de Dios, Su fidelidad y el propósito que todavía está vigente sobre nuestra vida. La pregunta es: ¿cuál narrativa estamos alimentando? Porque la dirección de nuestra vida muchas veces será determinada por la historia que decidimos creer. Si constantemente nos declaramos derrota, viviremos derrotados. Pero si aprendemos a repetir las promesas de Dios sobre nuestra vida, comenzaremos a caminar con esperanza, expectativa y fe.


Tu mayor impulso no proviene de lo que te pasó ayer, sino de lo que te dices a ti mismo hoy. Las circunstancias pueden ser dolorosas, las noticias pueden ser difíciles y las temporadas pueden parecer injustas, pero nada de eso tiene la última palabra. La narrativa correcta puede mantener viva la fe en medio de la pérdida y la esperanza en medio de la incertidumbre. Así como Jacob siguió adelante porque creía que Dios aún tenía un futuro para él, tú también debes aprender a declarar sobre tu vida: Dios está conmigo, Dios me bendecirá y Dios todavía tiene algo grande preparado para mí.

Iglesia Fuente de Agua Viva Carolina, PR • 1 787-321-8888

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