Tu Momento Está Cerca
- Pastor Otoniel Font

- May 7
- 3 min read
Dios nunca ha diseñado tu vida para que permanezcas sentado mirando cómo otros cumplen su propósito mientras tú dudas de lo que Él puede hacer contigo. Muchas veces pensamos que primero debemos sentirnos completamente preparados, capacitados o seguros antes de responder al llamado de Dios, pero la realidad es que el Señor no busca perfección humana; Él busca disposición. Cuando llega el momento correcto, Dios tiene el poder de impartir en un instante todo lo que necesitas para cumplir aquello que parecía imposible. Hay oportunidades divinas que no se pueden explicar naturalmente, porque vienen acompañadas de una gracia sobrenatural. Por eso no puedes vivir escondido detrás del miedo, las inseguridades o las experiencias pasadas. Si Dios abrió la puerta, también abrirá el camino y pondrá en tus manos la capacidad para conquistar aquello que Él preparó para ti.
Muchos creyentes viven pensando que “todavía no les toca”, que quizás el llamado es para otros más talentosos, más preparados o más visibles. Sin embargo, Dios tiene una manera poderosa de sorprender a aquellos que permanecen disponibles. El hecho de que aún estés aquí, respirando, creyendo y buscando de Dios, significa que tu historia todavía no ha terminado. Hay temporadas donde parece que todo está detenido, pero en el cielo Dios está preparando el escenario para manifestar Su propósito en tu vida. El problema es que a veces queremos entender todos los detalles antes de movernos, y la fe nunca ha funcionado de esa manera. La fe te obliga a caminar antes de ver el resultado completo. Por eso debes atreverte a salir del “banco”, dejar la comodidad y creer que cuando llegue tu momento, el Espíritu Santo te respaldará de una manera extraordinaria.
El ejemplo que vemos en la vida nos enseña que no siempre se necesita hacerlo todo; a veces basta con obedecer en el momento correcto. Como en un partido decisivo donde todo depende de detener dos penales, Dios no te está pidiendo resolver el mundo entero, sino responder con fidelidad a la asignación específica que Él colocó frente a ti. Muchas personas pierden oportunidades porque se enfocan en lo que no saben hacer en vez de usar lo que Dios ya puso en sus manos. El enemigo quiere convencerte de que eres insuficiente, pero Dios quiere recordarte que Su poder se perfecciona en medio de tu debilidad. Cuando entiendes eso, dejas de depender de tus fuerzas y comienzas a depender completamente de la gracia divina. Y allí es donde ocurren los milagros más grandes.
La historia de Saúl en Primera de Samuel capítulo 10 nos muestra precisamente ese proceso. Israel quería un rey como las demás naciones, aun cuando el deseo original de Dios era gobernarlos directamente a través de hombres y mujeres sensibles a Su voz. El pueblo comenzó a compararse con otros pueblos y perdió de vista la identidad que Dios le había dado. Aun así, Dios permitió el proceso y escogió a Saúl para ocupar una posición que humanamente parecía demasiado grande para él. Lo impresionante es que Dios no llama a Saúl porque ya estaba listo; Dios lo transforma mientras lo introduce en el propósito. Eso significa que muchas veces la capacitación divina ocurre en el camino y no antes del llamado. Hay personas esperando sentirse completamente seguras para obedecer, cuando en realidad la seguridad llega después del paso de fe.
Hoy Dios sigue buscando personas que se atrevan a creerle por encima de sus limitaciones. Quizás has pensado que no tienes la experiencia, la preparación o las conexiones necesarias, pero cuando el Señor decide levantar a alguien, ninguna falta de recurso puede detener Su plan. El cielo no está buscando personas perfectas; está buscando corazones disponibles. Tu momento puede estar más cerca de lo que imaginas, y cuando llegue, tendrás que decidir si responderás con miedo o con fe. Por eso es tiempo de levantarte con valentía, confiar en la dirección de Dios y entender que si Él te llamó, también te sostendrá. No permitas que el temor te robe la oportunidad que podría cambiar tu vida para siempre. Dios todavía sigue capacitando personas comunes para hacer cosas extraordinarias.




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