Hazlo otra vez
- Pastor Otoniel Font

- Mar 10
- 2 min read
Hay momentos en la vida donde el mayor desafío no es aprender algo nuevo, sino atrevernos a volver a intentar lo que una vez hicimos. Muchas personas no están detenidas por falta de talento, ni por falta de oportunidades, sino por miedo a volver a levantarse después de una caída. Pero hoy la pregunta es simple y directa: ¿te atreves a creerle a Dios otra vez? Atrévete a levantarte. Atrévete a comenzar de nuevo. Atrévete a volver a hacer aquello que sabes que Dios puso dentro de ti. Porque a veces el milagro no está en algo completamente nuevo, sino en volver a activar lo que ya está en tus manos.
Dios ha depositado habilidades, talentos y dones específicos en cada persona. No son accidentes ni coincidencias; son herramientas para cumplir propósito. Hay personas que saben cantar, escribir, liderar, cocinar, arreglar cosas, trabajar con números o crear con sus manos. Pero muchas veces, después de una decepción o un fracaso, esos dones quedan guardados. El enemigo no necesita quitarte el talento; le basta con convencerte de que ya no vale la pena usarlo. Y así, lo que Dios diseñó para producir vida termina dormido por el miedo o la duda.
La Biblia nos recuerda que debemos avivar el fuego del don que hay dentro de nosotros. Eso significa reactivar, despertar y volver a encender aquello que parecía apagado. Tal vez lo hiciste antes y no funcionó como esperabas. Tal vez comenzaste un proyecto que no prosperó. Tal vez intentaste levantar algo que terminó cayendo. Pero el fracaso no es el final de tu historia; muchas veces es el proceso donde Dios forma tu carácter y afina tu capacidad. Lo que parecía una pérdida puede convertirse en la experiencia que necesitas para hacerlo mejor la próxima vez.
La realidad es que Dios sigue usando lo que puso en tus manos. A lo largo de la vida, muchas personas descubren que tienen una gracia especial para tomar cosas que parecen rotas y levantarlas nuevamente. Negocios que estaban fracasando, proyectos que nadie creía posibles o ideas que parecían insignificantes. Dios utiliza lo ordinario para producir resultados extraordinarios. Lo importante no es cuán grande parezca la oportunidad, sino cuán dispuesto estás a usar lo que ya sabes hacer.
Por eso hoy el llamado es claro: hazlo otra vez. Si sabes cantar, canta otra vez. Si sabes escribir, escribe otra vez. Si sabes cocinar, cocinar otra vez. Si eres barbero, estilista, mecánico, emprendedor o líder, vuelve a hacerlo. Nadie puede quitarte el don que Dios puso dentro de ti. Y recuerda esta verdad poderosa: Dios no te ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Así que levántate, sacude el miedo y avanza con valentía. Porque lo que Dios comenzó en ti todavía no ha terminado.




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