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Vuelve a Respirar


La realidad es que todos, en algún momento, hemos estado bajo presión. Puede haber sido por causa de una persona, una institución, una circunstancia inesperada o incluso por recuerdos que todavía tienen el poder de transportarnos a momentos difíciles del pasado. Hay temporadas en las que sentimos que la presión aumenta tanto que hasta nuestra respiración parece cambiar. No sabemos qué va a pasar, qué va a ocurrir o cómo vamos a salir de aquello que estamos viviendo. Hay situaciones que parecen poner una rodilla sobre nuestro cuello, robándonos la tranquilidad, la esperanza y hasta las fuerzas para continuar. Sin embargo, en medio de esa presión tenemos que recordar que lo que estamos viviendo no determina quién tiene el control de nuestra vida. Aunque existan circunstancias que intenten oprimirnos, nuestra mirada no tiene que quedarse puesta en aquello que nos amenaza. Podemos hacer lo mismo que hizo el salmista: levantar nuestros ojos hacia los montes y recordar de dónde viene nuestro socorro.


El salmista declara: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?”. Esta pregunta no nace de alguien que nunca ha enfrentado dificultades, sino de alguien que entiende que, cuando la presión aumenta, necesita dirigir su mirada hacia el lugar correcto. Quizás hoy sientes que tienes una rodilla en el cuello y que no puedes respirar; quizás llevas demasiado tiempo viviendo bajo las expectativas, palabras, decisiones o presiones de otros. Pero tu socorro no depende de la persona que te está presionando. Tu ayuda viene de Jehová, el Dios que hizo los cielos y la tierra. Esto cambia completamente nuestra perspectiva, porque significa que aquello que intenta dominar nuestra vida no tiene la última palabra. Podemos reconocer la realidad de la presión sin permitir que esa presión determine nuestro futuro. Podemos mirar hacia arriba aun cuando las circunstancias nos quieran mantener mirando hacia abajo.


Hay momentos en los que necesitamos recordar que nuestro aliento de vida no está en las manos de ninguna persona. Nuestra vida está en las manos de Dios Todopoderoso. Desde el principio, las Escrituras nos muestran que fue Dios quien sopló aliento de vida y que el ser humano llegó a ser un ser viviente. Por eso, cuando las circunstancias intentan robarnos el aire, debemos recordar quién nos dio el aliento en primer lugar. No significa que nunca enfrentaremos momentos difíciles, ni que las presiones desaparecerán automáticamente. Significa que aun dentro de esos momentos existe una verdad que permanece: Dios sigue siendo nuestra fuente. Lo que otros digan de nosotros no puede cambiar lo que Dios ha establecido. Lo que otros intenten poner sobre nuestra vida no puede ocupar el lugar que solamente le pertenece a Dios. Hay que volver a levantar la mirada, volver a confiar y volver a respirar bajo la seguridad de que nuestra vida está sostenida por Él.


Por eso, hoy podemos declarar libertad de toda presión que ha querido gobernar nuestra vida. Libertad para respirar, para recuperar el aliento, para caminar nuevamente y para salir de lugares emocionales y espirituales donde durante demasiado tiempo hemos sentido que no podemos avanzar. No se trata de negar lo que ocurrió ni de fingir que las heridas del pasado no existen. Se trata de decidir que el pasado no tendrá autoridad sobre nuestro presente y que las voces que intentaron definirnos no tendrán la última palabra. Hay recuerdos que regresan, situaciones que todavía duelen y momentos que pueden hacernos sentir nuevamente aquella misma presión, pero podemos responder levantando nuestros ojos hacia Dios. Podemos decir: “Mi socorro viene de Jehová”. Y cuando recordamos de dónde viene nuestra ayuda, comenzamos a entender que no tenemos que vivir permanentemente bajo la presión que el mundo, las circunstancias o las personas quieran colocar sobre nosotros.


Hoy vuelve a respirar. No porque nunca habrá dificultades, sino porque sabes quién sostiene tu vida en medio de ellas. Si Dios te ha dado aliento, todavía hay propósito, todavía hay camino y todavía hay algo que Él quiere hacer en ti y a través de ti. Quizás llegaste a este momento sintiendo que no podías más, pero levanta tus ojos. Tu socorro viene de Jehová. El Dios que hizo los cielos y la tierra sigue siendo tu ayuda, tu refugio y tu sustento. No permitas que una temporada de presión se convierta en la definición de toda tu vida. No permitas que lo que otros hicieron determine lo que Dios hará contigo. Respira nuevamente, levanta tu mirada y recuerda: el aliento que tienes viene de Dios, y mientras Él te permita respirar, todavía hay propósito. Tu vida no está en las manos de la presión; está en las manos del Dios Todopoderoso.

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Amen y amen mi vida está en las manos poderosas de Dios amén y amén🙏🏽🙏🏽🙏🏽🙌🏽🙌🏽🙌🏽❤️❤️❤️

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