top of page

Cuando la estructura no es vida


Hay momentos en los que Dios comienza a poner orden en aquello que parecía completamente perdido. En Ezequiel 37, el profeta ve un valle lleno de huesos secos y recibe una palabra de parte de Dios: esos huesos, que estaban dispersos, comienzan a moverse. La imagen es poderosa porque antes de que aparezca la vida, comienza a aparecer la estructura. Hueso con hueso, cada pieza empieza a encontrar su lugar y aquello que estaba separado comienza a conectarse. Lo que antes parecía imposible de organizar comienza a tomar forma. Y esto también puede ocurrir en nuestra vida: Dios puede comenzar un proceso de orden, disciplina y restauración aun cuando todavía no hemos experimentado la plenitud de la vida que Él quiere producir en nosotros.


Sin embargo, hay una verdad importante en este pasaje: que los huesos se hayan unido no significa que ya haya vida. El cuerpo comienza a tener forma, pero todavía permanece sin aliento. Hay estructura, pero no hay movimiento de vida. Y esa diferencia también es necesaria para nosotros. Podemos comenzar a ordenar nuestra vida, establecer horarios, ser más disciplinados, asistir a la iglesia, aprender a orar y rodearnos de personas de fe, pero ninguna de esas cosas, por sí sola, garantiza que exista una verdadera transformación espiritual. La estructura es buena y necesaria, pero no puede sustituir la vida que solamente Dios puede producir. Una persona puede aprender a comportarse correctamente, conocer el lenguaje de la iglesia y desarrollar hábitos espirituales, pero todavía necesitar que el Espíritu de Dios opere profundamente en su interior.


Hay personas que llegan a la iglesia porque algo las despertó. Escucharon una palabra, atravesaron una situación, alguien las invitó o simplemente entendieron que necesitaban acercarse a Dios. Comienzan a venir cada domingo, empiezan a conectarse con otros, participan, sirven y desarrollan una rutina. Poco a poco, su vida comienza a tomar forma. Tal vez antes no tenían ningún orden en sus finanzas y ahora comienzan a administrarse mejor; quizás vivían sin disciplina y ahora establecen horarios; incluso pueden comenzar a cuidar más la manera en que comen, trabajan, se relacionan y utilizan su tiempo. Todo eso puede ser una buena señal de que algo está cambiando. Pero debemos tener cuidado de no confundir una vida organizada con una vida transformada. Es posible tener una estructura alrededor de Dios sin haber rendido completamente el corazón a Dios.


Por eso, la pregunta no debe ser solamente: “¿Qué cosas he comenzado a ordenar en mi vida?”, sino también: “¿Hay vida de Dios dentro de mí?”. Porque una estructura puede hacer que algo se vea completo por fuera, mientras permanece vacío por dentro. Podemos tener nuestras responsabilidades en orden, saber cuándo llegar a la iglesia, conocer nuestras rutinas y hasta cumplir con determinadas prácticas espirituales, pero la vida cristiana no consiste únicamente en cumplir una agenda. Cristo no vino simplemente a mejorar nuestros hábitos; vino a darnos vida. La disciplina, la obediencia, la congregación y el orden tienen valor cuando son fruto de una relación verdadera con Dios y de la obra de su Espíritu en nosotros. La estructura puede preparar el escenario, pero solamente Dios puede soplar vida.


Tal vez estás viviendo precisamente esa etapa en la que muchas cosas comienzan a acomodarse. No menosprecies ese proceso. Que el hueso se esté juntando con el hueso es una señal de que algo está ocurriendo. Pero tampoco te conformes con tener solamente forma. Permite que Dios lleve la obra hasta donde Él quiere. No busques únicamente una vida que parezca correcta por fuera; busca una vida que tenga el aliento de Dios por dentro. El objetivo no es simplemente que tu vida tenga estructura, sino que esté verdaderamente viva. Porque cuando Dios sopla sobre aquello que Él mismo ha comenzado a ordenar, lo que parecía un valle de huesos puede convertirse en un ejército que se levanta. La estructura es una etapa, pero la vida viene de Dios.

Comments


Iglesia Fuente de Agua Viva Carolina, PR • 1 787-321-8888

  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube
  • TikTok
bottom of page