Todo para la gloria de Dios
- Pastor Otoniel Font

- Jan 1
- 2 min read
Dar gloria a Dios no es simplemente una frase que decimos en la iglesia o repetimos en nuestras oraciones; es una manera de vivir, una perspectiva que transforma toda nuestra existencia. Todo lo que hacemos, desde nuestras acciones más pequeñas hasta nuestras decisiones más grandes, debe estar centrado en Él. Cuando entendemos que Dios debe ser lo más valioso en nuestra vida, nuestra manera de pensar y actuar cambia. No se trata de la iglesia, del pastor o del templo; se trata de Él. Reconocer a Dios como el centro de nuestra existencia nos permite vivir de manera que cada momento, cada acción, respire Su presencia y Su propósito.
El primer paso para darle gloria a Dios es ponerlo por encima de todo. Si en nuestro corazón nosotros mismos ocupamos el primer lugar, será imposible glorificarlo verdaderamente. Reconocer que todo pertenece a Él y que vivimos para Él, nos lleva a una vida de humildad y entrega. Cada día, cada hora, cada decisión se convierte en una oportunidad para honrar a Dios. Cuando lo hacemos, no solo lo exaltamos, sino que también transformamos nuestra manera de relacionarnos con el mundo y con las personas a nuestro alrededor.
El segundo aspecto clave es entender que glorificar a Dios implica reflejar Su presencia en cada acción y conversación. No es suficiente con decir “gloria a Dios”; debemos vivir de manera que Él se vea a través de nosotros. Desde cómo tratamos a los demás hasta la forma en que manejamos nuestras responsabilidades, nuestra vida se convierte en un testimonio vivo. Cada gesto, palabra y actitud puede ser un canal para que otros reconozcan Su grandeza y Su amor. Dar gloria a Dios no es un acto aislado, sino un estilo de vida completo y coherente.
A veces, incluso dentro de la iglesia, podemos cometer errores al enfatizar una sola verdad sin explicar toda la perspectiva. Esto no siempre se hace con malicia; muchas veces es por falta de tiempo o contexto. Sin embargo, es importante recordar que la verdad de Dios es amplia y abarca más de lo que percibimos en un solo mensaje. No juzgar a alguien por una declaración aislada es fundamental, ya que cada palabra predicada forma parte de un panorama mayor que refleja la riqueza de Su sabiduría y propósito.
Finalmente, vivir para glorificar a Dios requiere una constante reflexión y ajuste de nuestras prioridades. Debemos evaluar continuamente si estamos poniendo a Dios en el centro o si nos estamos colocando a nosotros mismos como prioridad. Al hacerlo, nuestras vidas se llenan de propósito, dirección y paz. Cada decisión tomada con Dios en el primer lugar, cada acción hecha en Su nombre, fortalece nuestra fe y nos convierte en instrumentos de Su amor. La verdadera gloria no proviene de nosotros, sino de permitir que Él brille a través de nosotros en todo momento. El mensaje está disponible acá.




Comments