top of page

¿Y Si Sí Puede Pasar Hoy?


Hay personas que leen la Biblia como si fuera únicamente un libro de historias antiguas, relatos simbólicos o enseñanzas morales que quedaron atrapadas en otra época. Pero cuando vemos a Pedro caminando sobre el agua, a Moisés abriendo el mar, o a Jesús convirtiendo el agua en vino, tenemos que hacernos una pregunta honesta: ¿realmente creemos que sucedió? Porque es interesante cómo muchos pueden aceptar sin problema los milagros del pasado, pero dudan completamente cuando se habla de que Dios todavía puede hacer algo sobrenatural hoy. Creemos en lo que ya está escrito porque ocurrió hace siglos, pero cuando llega el momento de confiar en que Dios puede intervenir en nuestra vida actual, entonces aparecen el miedo, la lógica y las limitaciones humanas.


La realidad es que hay dos maneras de mirar los milagros de la Biblia. Una es pensar que todo fue simplemente simbólico, una representación espiritual diseñada para enseñarnos valores y principios internos. Bajo esa perspectiva, el agua convertida en vino no fue un milagro real, sino una metáfora; el arca no existió literalmente, sino que representa protección; y las obras sobrenaturales de Jesús son solamente ilustraciones poéticas. Y aunque cada persona tiene derecho a interpretar las Escrituras como quiera, esa mentalidad inevitablemente limita la expectativa de lo que Dios puede hacer hoy. Porque si todo es símbolo, entonces no existe razón para esperar intervención divina real en nuestra vida cotidiana.


Pero si decidimos creer que esos milagros verdaderamente ocurrieron, entonces automáticamente se abre una puerta incómoda para nuestra mente: ¿por qué no podría Dios hacerlo otra vez? Si Jesús sanó, restauró, multiplicó y abrió caminos imposibles, ¿qué nos hace pensar que Su poder disminuyó con el tiempo? Muchas veces el problema no es la falta de evidencia, sino el exceso de razonamiento humano. Queremos controlar cada resultado, entender cada detalle y recibir garantías antes de dar pasos de fe. Sin embargo, Pedro no caminó sobre el agua porque entendía cómo funcionaba; caminó porque decidió creerle a Jesús aun cuando lo imposible estaba frente a él.


Hay personas esperando que Dios haga algo extraordinario mientras permanecen paralizadas por el miedo. Quieren ver milagros, pero viven encerradas dentro de una mentalidad limitada. Y la fe nunca ha sido cómoda. La fe exige movimiento, exige confiar cuando todavía no ves resultados, exige caminar aunque el agua siga siendo agua. Tal vez Dios no te está pidiendo literalmente caminar sobre el mar, pero sí te está llamando a creer por una restauración, por una oportunidad, por una sanidad, por una puerta abierta o por un sueño que parecía muerto. Lo peligroso no es fracasar intentando; lo peligroso es vivir convencido de que nada sobrenatural puede pasar contigo.


Quizás hoy la pregunta no es si Dios todavía hace milagros. Tal vez la verdadera pregunta es si todavía existen personas dispuestas a creerle como antes. Porque mientras algunos intentan explicar cada milagro para hacerlo más cómodo a la lógica humana, otros siguen entendiendo que el mismo Dios que obró ayer sigue teniendo poder hoy. Y cuando una persona realmente cree eso, deja de vivir limitada por lo natural y comienza a caminar con expectativa. Los milagros no son solamente historias para admirar; también son precedentes que nos recuerdan que Dios sigue siendo capaz de hacer mucho más de lo que imaginamos.


Comments


Iglesia Fuente de Agua Viva Carolina, PR • 1 787-321-8888

  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube
  • TikTok
bottom of page