top of page

¿Quién se lleva la gloria?

Cada decisión diaria, por mĆ”s pequeƱa que parezca, tiene un peso espiritual mayor del que imaginamos. Desde la pelĆ­cula que elegimos ver, la conversación que sostenemos, el negocio que emprendemos o incluso la manera en que respondemos ante una ofensa, todo puede convertirse en una oportunidad para honrar a Dios o para centrarnos Ćŗnicamente en nosotros mismos. La pregunta correcta no es solo ā€œĀæpuedo hacerlo?ā€, sino ā€œĀæesto le da gloria a Dios?ā€. Cuando esa interrogante comienza a formar parte de nuestra conciencia cotidiana, nuestra manera de vivir cambia. Dejamos de actuar por impulso y comenzamos a actuar con propósito, entendiendo que la vida no se trata solamente de satisfacción personal, sino de reflejar algo mĆ”s grande que nosotros.


Esa transformación interna no ocurre de la noche a la maƱana; se construye a travĆ©s de principios que se desarrollan en el corazón. La admiración nos lleva a reconocer la grandeza de Dios; la adoración nos posiciona en humildad delante de Ɖl; el afecto orienta nuestros deseos hacia lo que le agrada; y la sujeción nos enseƱa a rendir nuestra voluntad. Estos cuatro conceptos no son simples ideas teóricas, sino fundamentos prĆ”cticos que moldean nuestra conducta. Cuando admiramos a Dios, lo respetamos; cuando lo adoramos, lo priorizamos; cuando lo amamos, lo elegimos; y cuando nos sujetamos, lo obedecemos. AllĆ­ es donde la gloria deja de ser un discurso y se convierte en un estilo de vida.


Muchas veces, las series de mensajes o enseñanzas nacen de un verso, de una inquietud en oración o de una revelación que impacta el espíritu antes de llegar al púlpito. Así ocurre cuando una palabra bíblica despierta preguntas profundas y nos obliga a mirar hacia atrÔs, a estudiar contextos y a entender historias completas. No se trata solo de leer un pasaje, sino de descubrir la intención detrÔs de él. A veces un solo versículo se convierte en la puerta que abre una cadena de enseñanzas que transforman la perspectiva de quienes escuchan. Dios utiliza detalles específicos para llevarnos a verdades eternas.


Un ejemplo poderoso se encuentra en el libro de los Hechos, capĆ­tulo 12, donde se presenta la figura de Herodes. Es importante entender que ā€œHerodesā€ no era solo un nombre, sino un tĆ­tulo utilizado por varios gobernantes. Sin embargo, este Herodes en particular se destacó por la dureza de su corazón y sus acciones contra la iglesia. El texto bĆ­blico dice que echó mano de algunos para maltratarlos, revelando desde el inicio una actitud de abuso de poder y desprecio por la obra de Dios. No fue simplemente un error aislado, sino una manifestación constante de un corazón que no reconocĆ­a la autoridad divina ni buscaba darle gloria al SeƱor.


La historia de este hombre termina siendo una advertencia contundente: cuando una persona se acostumbra a recibir honra sin reconocer a Dios, su destino espiritual se debilita. No se trata de vivir con miedo, sino con conciencia. Cada logro, cada aplauso y cada oportunidad deben convertirse en un eco que apunte hacia el cielo y no solamente hacia el ego. La gloria es un peso que el ser humano no fue diseñado para cargar por sí solo. Cuando entendemos esto, aprendemos a vivir con humildad, intención y reverencia, recordando que al final del camino, la verdadera pregunta no serÔ cuÔnto hicimos, sino para quién lo hicimos.


Iglesia Fuente de Agua Viva Carolina, PR • 1 787-321-8888

  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube
  • TikTok
bottom of page